Martes, 21:40. Cocina, portátil, café frío.
Tienes que contestar a la madre de un alumno de 3.º de ESO.
Su correo empieza con «Con todo el respeto» y sigue sin él.
Llevas tres borradores.
El primero suena a recurso de alzada.
El segundo pide perdón por existir.
El tercero lo has borrado sin releerlo.
¿Cómo se contesta sin incendiar nada y sin rendirte?
El problema de ese correo casi nunca es la redacción.
Lo escribes cansado, a las diez de la noche, para ganar una discusión que todavía no ha empezado.
Y ahí la IA no te salva: si le das tu enfado, te lo devuelve mejor escrito.
Antes de pedirle nada, hay que ordenar lo que le vas a dar.
1. Separa hechos de interpretaciones antes de abrir ninguna herramienta. Un hecho es «no ha entregado los dos últimos trabajos de Tecnología». Una interpretación es «pasa de la asignatura». Al correo solo van los hechos. Las interpretaciones se quedan en tu cabeza, que para eso no tienen que defenderse ante nadie.
2. Anonimiza siempre. Nada de nombre, grupo, centro ni detalles que identifiquen al alumno. Escribe «el alumno» y «la familia». La herramienta no los necesita para ayudarte, y si alguien te pregunta qué datos has metido, la respuesta es fácil de defender: ninguno.
3. Pídele una sola cosa, y que lea en contra. Un correo difícil tiene que conseguir algo concreto: concertar una reunión, aclarar una nota o informar de una medida. Rellena los corchetes de este prompt:
Actúa como un docente con experiencia en tutoría de [Secundaria/FP].
Tengo que responder a una familia que [resumen neutro de su correo].
Hechos comprobables: [lista].
Lo que quiero conseguir: [una sola cosa].
Redacta una respuesta de 150 palabras como máximo, cordial y firme,
sin lenguaje jurídico ni tecnicismos, sin disculpas que no correspondan y
con una propuesta concreta de siguiente paso.
Después, señala qué frases podría leer la familia como un ataque.La última línea es la que más trabaja. Ahí salen los «como ya sabrá» y los «le recuerdo que», frases que a ti te parecen neutras y a una madre enfadada le suenan a reproche. Las quitas antes de que lleguen a su bandeja.
4. Revisa y firma tú, por la mañana. Léelo en voz alta y tacha lo que no dirías en persona. Si el tema toca una sanción o una queja formal, enséñaselo antes a la tutora o a jefatura de estudios. Y envíalo en horario de trabajo: un correo tuyo a las diez de la noche también dice algo, aunque no lo pongas.
El correo de esa noche lo escribe tu enfado.
El de la mañana, tu criterio.
La IA pone las palabras.
La firma es tuya.
¿Cuál es la frase de un correo de familia que más te ha costado contestar? Respóndeme con ella (sin nombres) y te digo cómo la abordaría yo.
Nos leemos el domingo a las 08:08. Un abrazo,
Ginés · docentemente.
P.D. Si tu tercer borrador también empezaba por «Lamento las molestias», no eres el único.

